Lugares turísticos de Haití

Información, datos y noticia: Lugares turísticos de Haití

Escrito por user admin el user 6 de enero del 2012



Haití y turismo aparecen como dos conceptos contrapuestos. Es la imagen de la pobreza, de la desolación, de la tristeza de miles de familias, de la desnutrición y, en el peor de los casos, de la muerte. Y a la hora de viajar, el punto de mira de todo destino turístico pasa por la diversión, la riqueza cultural, el legado histórico, la evasión de problemas en algunos casos y cuando no, la fiesta. Por eso, a priori, Haití no es un lugar de referencia para las agencias de viaje ni para los turistas. Al igual que tampoco lo son otros muchos lugares de África, como Etiopía, u otras partes del mundo de los que solo nos llegan imágenes de pobreza a través de los medios de comunicación. Pero esto no es así. Y no lo es porque Haití tiene algo más que pobreza. ¿Quién dijo que no existen lugares turísticos en Haití?

Un pasaje de Haití.

Hagamos un breve repaso de su ubicación geográfica. Haití (oficialmente, República de Haití) es un país de las Antillas, enmarcado entre el Atlántico y el Caribe, entre la República Dominicana y la República de Cuba. El territorio abarca diferentes islas: la isla de Gonâve, la isla de la Tortuga, la isla de Vaches y el archipiélago de las islas Cayemites. En su conjunto, suman un total de 27.750 km², albergando una población de más de diez millones de habitantes, de los cuales, casi un 36% tiene menos de 15 años y aproximadamente un 73% no ha pasado todavía de los 35. Como se puede apreciar, es una población mayoritariamente joven, con baja esperanza de vida por las enfermedades que contraen los más pequeños y que disparan las tasas de mortalidad infantil. La capital y ciudad principal del país es el ya conocido Puerto Príncipe. Y los idiomas oficiales con los que podremos defendernos allí son el francés y el criollo haitiano, este último basado en el francés con influencias africanas y vocabulario del español, del que, con un poco de suerte, encontraremos a alguien que también sepa hablar algo.

¿Qué tiene Haití que lo haga especialmente atractivo? Si todavía te lo estás preguntando, se trata de su larga y legendaria historia, con una cultura riquísima, que mezcla influencias francesas, africanas y españolas. Haití es un país desconocido, con sol, playas y hoteles de lujo. Es música y merengue, escultura y pintura, vudú y carnaval. Una isla maravillosa, llena de riquezas naturales y culturales, con preciosas ciudades coloniales como Puerto Príncipe, Cap Haitien y Jacmel. Otros atractivos turísticos de Haití bien pueden ser el castillo Barbancourt, la Ville Bonheur y sus playas vírgenes de arena negra.

Palacio Nacional después del terremoto de 2010.

Hablemos de Puerto Príncipe. La capital del país es una ciudad de movimiento y actividad constante. Durante el día, las calles se llenan con los rayos de un sol de plomo; por la noche, se enciende con las lucecillas de los vendedores ambulantes. En uno u otro momento, los espectáculos callejeros nos trasladarán a lugares lejanos como Estambul o Nueva Delhi, pero percibiremos en el ambiente un algo diferente, un sabor único que solo se encuentra en el Caribe. Entre los sitios turísticos de la capital de Haití podremos visitar el Palacio Nacional (una copa del Petit Palais de Versailles) y la plaza que lo rodea: Champ de Mars, llena de edificaciones de los años 30, entre las que destacan el Museo de Arte del Panteón Nacional y la Casa Defly, actualmente un adorable almacén de antigüedades. Para desplazarnos siempre podemos hacer uso del transporte público. Encontramos los famosos tap-taps apelotonados en el Mercado de Hierro o Mercado Vallières. Antes de montarnos en uno de estos camiones llamativos, no estaría nada mal echar un vistazo al Mercado y observar los pequeños tesoros que esconde en su interior: desde esculturas de madera hasta vajillas de caoba.

El Tap-tap conforma el transporte púbico de Haití.

Estando en el Caribe tampoco podía faltar el ron y menos en Haití, que ha gozado eternamente de fama por sus exquisitos rones hechos a partir de jugo de caña fermentado. Por eso, uno de los espacios turísticos de Haití más concurridos es la Destilería de Ron Barbancourt, donde se produce ron enriquecido con mango, coco, naranja y café, entre otros sabores. Toda una delicia de las que podremos disfrutar en la capital. Hablando de Barbancourt, también es recomendable la visita al Castillo que lleva ese mismo nombre. Un Castillo, por cierto, con una leyenda de amor clásico a sus espaldas entre un fabricante de perfumes alemán, Rudolph Linge, y una joven haitiana, Jane Barbancourt. Al parecer, viajaron a Nueva York para ver la película de Cenicienta y de ese film de Walt Disney extrayeron la maquetación de su castillo.

Como en todo lugar, no pueden faltar tampoco las iglesias de referencia. En Haití encontramos la Catedral de la Santa Trinidad donde podremos observar murales bíblicos que describen el nacimiento de la corriente de arte Naif de los años cuarenta. Por supuesto que también podremos ser testigos de la arquitectura colonial, porque nada de eso se ha perdido en el país. Cap Haitien es en ese sentido el mejor exponente. Considerado como la “París del Nuevo Mundo”, conserva calles, plazas y edificios coloniales de gran belleza, así como las ruinas del Palacio Real de Sans Souci de 1813, junto al que se ubicaba todo un complejo administrativo (colegio, imprenta, cárcel, hospital, cuarteles, establos, capilla y otras dependencias). El lugar, que ocupaba 8 hectáreas, se construyó en plena época de guerra civil, después de la Independencia de Haití en 1804 y de la muerte de Jean-Jacques Dessalines en 1806.

En todo país también hay algo que siempre acaba siendo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en este caso es La Ciudadela (o Citadelle), por su gran valor histórico y cultural. Una gran fortaleza situada en la cima del cerro La Ferrière, edificada entre 1805 y 1820, con murallas de 4 metros de ancho y 40 de alto. El castillo se complementaba con las Fortificaciones de Ramiers, que constituían un anexo formado por una residencia y cuatro fortines menores.

Interior de la Ciudadela.

¿Qué hay de las playas haitianas? Hay quienes opinan que éste no es su fuerte, que las playas no pueden competir con las de Cuba y otras islas de la región y que Haití decepcionará a los incondicionales de sol y playa, pero las opiniones son dispares. El país ofrece algo diferente que no te lo da ni Cuba ni Benidorm. Playas como las de Ibo, Kyona y Ouanga no dejan nada que desear, tampoco la playa de arena negra en las cercanías de Jacmel. Cerca de ahí, existe otro gran atractivo turístico de Haití: un maravilloso paisaje natural llamado Bassin Bleu, con tres espléndidas cataratas y una fantástica ruta a través del monte Puilboreau.

Cabe decir que las actividades al aire libre son ideales, especialmente para los amantes de los deportes acuáticos como el buceo. Cualquier persona, experta o novata, puede emprender un paseo hasta Sand Cay (Cayo Arenoso) mediante lanchas con un fondo de cristal que te permite apreciar los mejores arrecifes del Caribe. Y en cualquier momento, puedes sumergirte en el agua y deleitarte con la caprichosa naturaleza del lugar. La ausencia de turistas hace posible la práctica diaria de este tipo de deportes que gozan de las mejores condiciones del Caribe. Un espectáculo submarino que no debes perderte al practicar el buceo es la exploración de los restos navales hallados en el Golfo de Gonaives: decenas de embarcaciones inglesas, francesas, holandesas y españolas naufragadas en el fondo del litoral haitiano como consecuencia de los enfrentamientos navales de antaño.

Todo ello conforma Haití. Pobreza, cultura, historia y belleza se complementan de manera asombrosa. Es cierto que es un viaje distinto, arriesgado, aventurero. Debido a las extremas circunstancias políticas, económicas y sociales que se viven en el país, su infraestructura turística no está plenamente desarrollada, por lo que todavía hay inconvenientes en encontrar actividades a realizar fuera de los hoteles, pero esto se va superando poco a poco. Tal es el caso de la zona de Pétionville, otro sitio turístico de Haití, en el que ya es posible disfrutar de una vida nocturna con aceptables ofertas para practicar la salsa o el merengue. Destacan el Café des Arts, Regis y Oloffson, donde hay espectáculos musicales en vivo y sesiones de baile.

Ruinas del Palacio de Sans Souci.

El arte, el pasado colonial y el gran fervor religioso de sus habitantes no consiguen hacer olvidar la rudeza cotidiana. Pero lugares turísticos de Haití existen; algunos únicos, otros difíciles de encontrar en otro lugar del mundo. Haití es un país cautivador y misterioso por su cultura. Hay que descubrirlo desde el interior. Conociendo de antemano la situación económica y política, es un viaje para los más aventureros. Para aquellos que quieran descubrir la isla más efervescente de las Antillas. Una Haití que lucha por volver a ser una perla en el Caribe.

Fuente: www.revistabuenviaje.com

Foto 1: Mangrove Mike

Foto 2: Logan Abassi

Foto 3: LeRoc

Foto 4: Rémi Kaupp

Foto 5:  Rémi Kaupp




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